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Reflexión

Cuando el trabajo te hace daño

Tu cuerpo lo registra antes que tu mente: tensión en la guata el domingo en la tarde, insomnio, irritabilidad, cansancio que no se va.

Por Equipo SANTRA·16 de junio de 2026·Fotografía: Seo Galaxy / Unsplash
Cuando el trabajo te hace daño

Se suponía que el trabajo era “solo trabajo”: cumplir, aprender, crecer, aportar. Pero a veces, sin que te des cuenta, ese lugar empieza a sentirse pesado. No por la carga laboral normal, sino por el clima.

Aparecen las frases con doble filo (“ya poh, si era broma”), los silencios que castigan, las reuniones donde tu opinión pasa por encima como si no estuvieras. Te llegan tareas urgentes sin contexto, sin apoyo, sin reconocimiento. Y tu cuerpo lo registra antes que tu mente: tensión en la guata el domingo en la tarde, insomnio, irritabilidad, cansancio que no se va.

Desde la psicología, esto tiene sentido: cuando el entorno se vuelve impredecible o hostil, el sistema de alerta se activa. El estrés deja de ser “un empujón” y se transforma en una carga constante. A la larga, puede afectar la autoestima, el ánimo, la memoria, la concentración y hasta la salud física.

El maltrato laboral no siempre se ve (pero se siente)

Muchas personas imaginan el maltrato como gritos o insultos evidentes. Y sí, existe. Pero también hay formas más sutiles, igual de dañinas:

  • Comentarios sarcásticos o descalificaciones “en buena”.
  • Bromas sobre tu apariencia, tu maternidad o tu vida personal.
  • Te cambian metas sin avisar y después te culpan.
  • Te excluyen de información clave o de decisiones.
  • Te quitan tareas sin explicación o te ponen a prueba todo el tiempo.
  • Te dejan sola con lo urgente y “se olvidan” del apoyo.

Lo complejo es que estas conductas suelen venir mezcladas con momentos “normales”, lo que confunde: un día te felicitan y al otro te minimizan. Esa intermitencia es una de las cosas que más desgasta, porque te mantiene tratando de adivinar qué versión del ambiente te tocará.

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