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Reflexión

Culpa Materna: ¿cómo se instala y cómo se desactiva?

La culpa no es “mala” en sí misma. Es una señal. El problema es que, en la maternidad, muchas veces deja de ser una señal puntual y se vuelve un ruido de fondo que juzga y agota.

Por Equipo SANTRA·28 de abril de 2026·Fotografía: Vitaly Gariev / Unsplash
Culpa Materna: ¿cómo se instala y cómo se desactiva?

La culpa materna es una de esas emociones que aparecen casi sin pedir permiso. Puede asomarse en medio de una reunión, cuando miras el celular y piensas que “deberías estar más”. Puede sentirse al final del día, cuando por fin hay silencio y la mente repasa todo lo que no alcanzaste: la paciencia, el tiempo, la comida más saludable, el juego, la presencia.

Desde la psicología, la culpa no es “mala” en sí misma. Es una señal. El problema es que, en la maternidad, muchas veces deja de ser una señal puntual y se vuelve un ruido de fondo constante: una voz que juzga y agota.

¿Qué es la culpa, psicológicamente hablando?

La culpa aparece cuando sentimos que hicimos algo incorrecto o que no estuvimos a la altura de un valor importante para nosotras. Tiene una función: ayudarnos a reparar, pedir perdón o ajustar una conducta.

Pero hay dos tipos de culpa que conviene distinguir:

  • Culpa sana: nace de una situación concreta. Por ejemplo, reaccioné de un modo que no me gusta, me arrepiento, reparo y aprendo.
  • Culpa tóxica o crónica: no se basa en hechos, sino en expectativas imposibles. No se calma con acciones reales, porque siempre “falta algo”.

La culpa materna suele volverse crónica porque está alimentada por un ideal: el de la madre perfecta.

De dónde se alimenta la culpa materna

Muchas mujeres crecieron con mensajes explícitos o implícitos sobre lo que “debería” ser una buena madre. Y esos mandatos se mezclan con lo que hoy vemos en redes, en la familia, en la cultura laboral y en la comparación con otras.

Algunas fuentes comunes:

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